Programa Base
El Programa Base se estructura en tres fases diferenciadas, ordenadas de manera cronológica, que acompañan a la persona a lo largo de un proceso progresivo de cambio, maduración y autonomía personal:
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Motivación

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Crecimiento Personal

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Inserción Socio-laboral

Este programa aborda a la persona desde una perspectiva integral, trabajando de forma coordinada en los distintos ámbitos de su desarrollo:
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Nivel comportamental: adquisición de autocontrol, adopción de un estilo de vida saludable y desarrollo de nuevas estrategias para la resolución de problemas y conflictos cotidianos.
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Nivel afectivo-emocional: gestión adecuada de las emociones, favoreciendo relaciones personales y familiares más sanas, auténticas y positivas.
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Nivel cognitivo: reestructuración de ideas y pensamientos irracionales o distorsionados que influyen negativamente en la conducta.
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Nivel existencial: trabajo sobre los valores, la ética personal, el sentido vital y el estilo de vida, promoviendo una toma de decisiones más consciente y responsable.
El proceso que realiza la persona dentro del programa se concibe fundamentalmente como un camino de crecimiento y maduración personal, orientado a facilitar su integración social y comunitaria en las mejores condiciones posibles.
Fases del Programa Base
Primera Fase: Acogida
En esta fase inicial se busca crear un entorno seguro y acogedor, donde se atiendan las necesidades básicas de los usuarios y se establezcan las bases del proceso terapéutico. Se caracteriza por la presencia de un grupo de referencia sólido, que actúa como espacio de apoyo emocional y presenta un alto grado de cohesión.
Las conductas permitidas dentro de esta fase son siempre incompatibles con el mantenimiento de la adicción o de comportamientos de riesgo, favoreciendo así el inicio real del cambio.
El objetivo principal de esta fase es promover la motivación y el compromiso con el proceso de cambio.
El itinerario terapéutico se desarrolla a través de distintos niveles, en los que se persiguen los siguientes objetivos:
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Abandono del consumo o de la conducta problemática e identificación de situaciones de riesgo.
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Mejora de las habilidades sociales y replanteamiento del uso del ocio y del tiempo libre.
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Fortalecimiento de la comunicación y de las relaciones familiares.
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Adquisición o refuerzo de una red social de apoyo positiva.
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Incorporación de hábitos de vida saludables.
Asociación Senda – Proyecto Hombre Ronda funciona como centro ambulatorio en todas sus fases, aunque dispone de una Vivienda de Apoyo al Tratamiento, en régimen residencial, destinada a usuarios de la primera fase que no cuentan con el acompañamiento familiar necesario o presentan dificultades de desplazamiento debido a su lugar de residencia.
Esta vivienda dispone de 10 plazas para hombres y 8 para mujeres, con acompañamiento educativo las 24 horas del día, el apoyo de un equipo de voluntariado y una coordinación constante con el equipo terapéutico.
Segunda Fase: Comunidad Terapéutica (Régimen Residencial)
Esta fase se desarrolla en un entorno residencial estructurado, orientado a consolidar los cambios iniciados en la fase de acogida. En ella se profundiza en el trabajo personal, emocional y relacional, reforzando la responsabilidad individual, la convivencia y la participación activa en la dinámica comunitaria.
El objetivo principal es afianzar un estilo de vida saludable y estable, fortaleciendo la autonomía personal y la capacidad de asumir responsabilidades de forma progresiva.
Tercera Fase: Reinserción Socio-laboral
La fase de reinserción socio-laboral supone un proceso de normalización en los ámbitos personal, familiar, social, comunitario y laboral. Es un momento clave de integración y de búsqueda de equilibrio entre la realidad de la persona, sus deseos, pensamientos y emociones.
El objetivo es que la persona sea capaz de responder a su entorno desde su propia realidad, implicándose y participando de manera activa y responsable en la sociedad.
El itinerario terapéutico se divide en tres etapas graduales, cada una con un nivel de autonomía diferente, marcadas por el grado de responsabilidad y madurez con el que el usuario afronta los distintos retos.
La intervención en esta fase se realiza de forma ambulatoria, con una asistencia semanal.
